Un recorrido del pasado al presente en la existencia del teatro independiente. Cómo se caracteriza la presencia de este género en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
M. Clara Campos y Mateo Nicolás Ravarotto
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires no sólo es la capital del país, sino que también es donde se concentra la mayor cantidad de espacios escénicos de la Argentina, con un 50 por ciento del total entre la Provincia de Buenos Aires y CABA. Dentro de los establecimientos teatrales, podemos distinguir entre aquellos que funcionan en el circuito oficial, comercial o independiente; siendo este último nuestro foco de interés.
Cuando se habla de teatros independientes, se hace referencia a aquellos espacios escénicos que no poseen grandes apoyos económicos por parte de negocios u organizaciones empresariales reconocidas, sino más bien se sostienen de diversas formas económicas bajo la motivación de la necesidad de hacer arte: para expresar ideologías, encarnar luchas sociales, recrear historias, transmitir valores. En definitiva, un circuito agrupado bajo el impulso de artistas autogestionados.
Siendo una actividad muy concurrida en la ciudad, se destaca que para el 2019 existían 192 salas de teatro independiente, según indica el informe "Culturas Independientes. Caracterización y distribución geográfica de las organizaciones culturales urbanas con programación en vivo de la Ciudad de Buenos Aires. 2018-2019" realizado por el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (2019).
El orígen de este arte se sitúa en 1930: cuando el 30 de noviembre fue fundado el Teatro del Pueblo, por el escritor y periodista Leónidas Barletta. A mediados de la década del 20’ comenzaron los intentos por conformar un teatro de esta modalidad, pero el Teatro del Pueblo fue el primero que prosperó en el tiempo. Es por eso que dicho establecimiento es considerado como el “primer teatro independiente de Buenos Aires”.
Uno de los motivos más importantes por el cual surge dicha categoría teatral fue la búsqueda de constituirse una reacción frente al teatro comercial de la década del 20’, debido a que este contaba con obras producidas por empresarios con el único objetivo de ganar dinero. Dicho movimiento reaccionario se vio influenciado por las novedades de vanguardia artística que sucedían en simultáneo en Europa. Barletta, en 1931, justificó la fundación del Teatro del Pueblo: “[...] no tenemos teatro argentino. Lo poco de bueno que hay aquí, es material de museo, cosa del pasado que sólo puede interesarnos en ese sentido y que huele a sebo de velorio… Para ese teatro de arte que se ambiciona, hemos contribuido fundando el Teatro del Pueblo. Puede ser el peldaño inicial para alcanzar lo que se desea”. Efectivamente así fue, y la historia comenzó a escribirse, extendiéndose hasta la actualidad.
El teatro independiente cuenta con diversos hitos a lo largo de su historia. Uno de los más significativos es el incendio del Teatro Del Picadero, sucedido en 1981. Este hecho se dió una semana después de la creación del Teatro Abierto, un movimiento político-cultural de resistencia, conformado por dramaturgos, actores, actrices, directores, iluminadores y escenógrafos, y que dio vida a un ciclo de 21 obras donde participaron directores y actores prohibidos por la Junta Militar. Esta serie de obras fue estrenada el 28 de julio de 1981. Una semana después, en la madrugada del seis de agosto, se oía la noticia de que el establecimiento se había incendiado, generando grandes daños; incluído el derrumbe del techo. Este hecho causó que el ciclo de obras continuara en el teatro Tabarís, un establecimiento comercial ubicado en la calle Corrientes. Por su parte, el Teatro Abierto dejó de funcionar, hasta su reapertura en el año 2012, bajo el nombre El Picadero.
En la actualidad, la ciudad cuenta con una gran variedad de artistas que se destacan en esta disciplina, muchos de ellos provenientes del interior. Esto se debe al funcionamiento de las instituciones educativas más importantes del país dentro de la Capital, como lo son la UNA (Universidad Nacional de las Artes) y la EMAD (Escuela Municipal de Artes Dramáticos), donde no solo se forman artistas, sino que se los impulsa a este tipo de creaciones autónomas y correspondientes a propuestas under, a través de una enseñanza del arte como modo de revolución social.
Pero más allá del funcionamiento del rubro y de su existencia, resulta significativo destacar cuáles son los motivos por los que, a pesar de ser una desventaja económica en la mayoría de los casos (o tener escasas ganancias), estos siguen funcionando. En base a una encuesta realizada por Alternativa Teatral sobre los consumos culturales en un segmento específico, se pusieron en evidencia los motivos que movilizan al público a concurrir al teatro independiente. Se manifiestan los resultados a continuación.
“¿Qué es lo que más valoras dentro de una sala de teatro independiente?” - FUENTE: Investigación sobre Públicos del Teatro - Instituto Nacional del Teatro.
Si bien no hay un conocimiento con cifras exactas sobre cuántas personas asisten a las representaciones, se sabe que el público es en su mayoría femenino, y aumenta a la par que el nivel socioeconómico y educativo. Además, en su mayoría son habitantes de la Capital Federal, mientras que un 17 por ciento habita en el conurbano Bonaerense.
Una desventaja del teatro independiente con respecto a los otros circuitos escénicos, es su dificultad para atraer al público. A causa de su bajo presupuesto, no tiene facilidad para realizar grandes inversiones en publicidad, por lo que ve limitada su llegada a los posibles espectadores, además de tratarse de salas que -en su mayoría- se desconocen en la zona por no exhibir figuras reconocidas o tener grandes instalaciones.
Ante esto, la herramienta que le queda al teatro independiente para seguir atrayendo público es el “boca en boca”. Por lo general, las obras de este tipo terminan con un saludo del elenco y luego unas palabras: “Si les gusto, recomienden a sus conocidos. Si no les gusto, recomienden a sus enemigos”, palabras textuales de Martina Kuriger al terminar la función de “Lo que termina mal, no termina” . Según el estudio previamente mencionado, un 23,4 por ciento del segmento solía asistir al teatro por este tipo de recomendaciones, mientras que un 22 por ciento lo hacían por publicaciones en páginas web.
Otro punto a tener en cuenta, es que el teatro independiente ofrece propuestas variadas que muchas veces invitan a la reflexión. Este tipo de factores lo deja como segunda opción ante obras de mayor presupuesto, que por lo general son más superficiales y no buscan más que entretener.
Siendo CABA la localidad donde más movimiento generan las artes escénicas, con una gran variedad de centros de exposición y concentrando el porcentaje más alto de población que asiste al teatro, con un 19,1 por ciento (Según la Investigación sobre Públicos del Teatro realizada por el Instituto Nacional del Teatro, en 2017), seguida por la región céntrica con un 17,7 por ciento y la Patagonia con un 11,7 por ciento, la Ciudad demuestra un alto nivel artístico y un futuro prometedor para el Teatro Independiente.
Fuentes:
https://www.alternativateatral.com/docs/PUBLICOS%20TEATRO%20_VF_ALTERNATIVA_ENFOQUE-06-2020.pdf
https://turismo.buenosaires.gob.ar/es/article/teatros
http://repositorio.filo.uba.ar/bitstream/handle/filodigital/4668/uba_ffyl_t_2017_se_fukelman.pdf?sequence=1&isAllowed=y
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-11912017000100151


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