“Queremos que el actor absorba esta profesión como su principal objetivo”

El director de teatro independiente Mario Carneglia analiza su trayectoria

Tiago Andrade


Obra: "El ultimo dia de Pedro Palacios"


¿Cuándo iniciaste tu carrera como actor?


Arranqué en 1991. Fui a ver una obra que se llamaba, “Lección de Anatomía” donde mostraban cuerpos desnudos, algo raro para la época, pero tenía mucha curiosidad por lo que retrataba. La desnudez paso a un plano secundario, lo que me intereso fue su carácter simbólico, el hecho de que era un espectáculo abstraído de la realidad y eso me impactó muchísimo. Aquella obra quedo grabada en mi cabeza y con el tiempo tomé la decisión de inscribirme en un taller de actuación.


¿Qué cosas cambiaron en el teatro independiente desde entonces?


Cuando empecé hace 30 años, lo llamaban teatro vocacional ya que no generaba rédito económico y se lo veía como algo amateur. Antes estaban separadas esas corrientes de teatro antropológico y lo que era rotura de la cuarta pared. Luego se fue avanzando hasta conectar esas dos líneas de trabajo, para aprovechar todo lo que tenga que ver con expresiones realistas, empáticas, sensoriales. Es una forma de trabajar que avanzó muchísimo.


¿Qué diferencia hay entre el teatro independiente y el comercial?


Tienen objetivos totalmente diferentes. El primero no tiene el resarcimiento económico como objetivo principal. Acá nosotros podemos experimentar libremente, tenemos otros tiempos y podemos explorar distintas cosas. Si el espectáculo sale mal y no es un éxito económico, no hay ningún problema. En cambio, en el comercial no hay mucha capacidad de exploración. Su objetivo es recuperar la inversión de la producción que se realiza.


Como maestro de actores, ¿Qué les enseñas a tus estudiantes y que valores les transmitís?


Lo que realizo es un perfeccionamiento, utilizando mi técnica llamada realismo coreográfico. Buscamos la conexión entre la potencia dramática que tiene el realismo con todos sus comportamientos, basado en la sensorialidad del actor y del personaje, y que se note la limpieza de ese gesto expresivo. Queremos que el actor absorba esta profesión como principal objetivo. Las personas que formamos, tienen que tener un comportamiento profesional, ser éticos, que respeten y valoren el trabajo en equipo.


¿Qué preparación demanda el desarrollo una obra?


En el recorrido de crear espectáculos, uno va adquiriendo la experiencia para abordar tambien distintos ítems. En el teatro independiente no contamos con la posibilidad de tener especialistas en rubros como vestuarista, escenógrafo. Se dió muy pocas veces trabajar con ellos, y ahí uno aprende. Hice cursos para poder formarme en eso, pero uno recurre a la experiencia que tiene. Esa trayectoria que fui acumulando me permitió tener las herramientas necesarias para guiar con solvencia el trabajo actoral.


¿Dirigiste muchas obras? ¿Cuál fue la que te resulto más compleja de realizar?


En mi carrera dirigí muchas obras, algunas escritas por otros escritores y otras de mi propia autoría. Hubo demasiadas que fueron complejas, pero desde la puesta en escena está “El ultimo dia de Pedro Palacios”. Tenía muchos personajes, estaba retratada desde la imaginación del protagonista, habia muchos planos y fue una obra muy compleja. 


¿Cuál fue la última obra que estrenaste y qué buscas retratar en ella?


Hace unas semanas, estrene “Zapatero a tus zapatos”. Se basa en la historia de un hombre, dueño de un local de calzado. Acá jugamos con el monólogo de teatralidad explicita y el personaje dialoga directamente con el público rompiendo con la cuarta pared. La temática que se desarrolla es la adaptación de un hombre de 50 años a las nuevas estructuras de la sociedad como la idea de patriarcado o lenguaje inclusivo. Es una obra graciosa, pero que recalca la dificultad de una generación a adaptarse a diferentes normativas.


¿Qué función tiene el teatro independiente?


El teatro independiente en sí tiene una función socializadora. Su objetivo es la conexión con las personas. Hay un ambiente muy lindo, donde se incluye a los actores, espectadores y los mismos que actúan vienen a ver las obras de sus compañeros. Hay un círculo virtuoso que se retroalimenta expresivamente, artísticamente y socialmente. Es un núcleo muy fuerte de gente que encuentra en este espacio la posibilidad de expresarse libremente, de vivir muchas emociones a partir de la comunicación directa con el actor.


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